"El saber Sí ocupa lugar"
Es un lugar especialmente interesante para quienes trabajan en bibliotecas, investigan la historia cultural o sienten curiosidad por las colecciones documentales poco convencionales.
Inaugurada el 24 de marzo de 1895, gracias al legado de Rossend Arús i Arderiu (1845-1891), periodista, dramaturgo y filántropo catalán. Su propósito era acercar el conocimiento y la cultura a las clases populares.1. Una biblioteca con historia
Ocupa la antigua residencia de Rossend Arús, en el paseo de Sant Joan. Conserva espacios históricos y una decoración artística que la convierten en un lugar patrimonial de gran interés.
El interior de la Biblioteca Arús es una auténtica cápsula del tiempo. Sus responsables han querido preservar los elementos originales del edificio, tanto en las salas de exposiciones, con un icónico globo terráqueo coronando hilera tras hilera de libros antiguos, como en la pequeña sala de lectura, en la que se mantiene el mobiliario de madera que utilizaron literatos como Jacint Verdaguer, Joan Maragall o Eugeni d’Ors.
Dado que la biblioteca estuvo cerrada entre 1939 y 1967, no se vio afectada por la censura franquista, y su fondo, un ecléctico compendio de temas que van de la filosofía a la botánica, ha llegado hasta hoy casi intacto.
De poco más de dos metros, la estatua de la Libertad barcelonesa da la bienvenida a los visitantes de la biblioteca. Situada al fondo de la escalera de honor por la que se accede al equipamiento, la estatua de bronce fue construida por el escultor Manuel Fuxà i Leal, que contó con la ayuda del italiano Odoardo Luis Razzauti. Más allá del tamaño, una de las diferencias principales entre el monumento original, un regalo de Francia a los EE. UU., y la réplica de la capital de Cataluña es la inscripción en la tablilla. Si la estatua neoyorquina lleva la fecha de la independencia norteamericana, en la escultura de la Biblioteca Pública Arús se puede leer Alma Libertas.
3. Una colección dedicada a Sherlock Holmes
En 2011, una donación particular del coleccionista barcelonés Joan Proubasta añadió un nuevo núcleo a la colección de la biblioteca, que para entonces se había convertido en un centro de investigación especializado en temas como la masonería, el movimiento obrero, el republicanismo federal o el anarquismo. Además de conservar una importante colección patrimonial de publicaciones de los siglos XIX y XX.
Proubasta donó a la biblioteca la Colección Sherlock Holmes. Unas 12.000 piezas, reunidas a lo largo de medio siglo por este enamorado de la obra de Arthur Conan Doyle, que se exhiben en la Arús a lo largo de varias salas. No obstante, muchas de las piezas aún no están catalogadas, y –por tanto– siguen sin poder ser consultadas por el público, 13 años después.
La fascinación de Proubasta con el célebre detective privado comenzó en los años 50, en un viaje a Francia durante su adolescencia para aprender francés. Allí compró Estudio en escarlata, y empezó una relación de amor de varias décadas. Hay, además, otro vínculo entre Sherlock Holmes y la Arús: tanto el escritor como el fundador de la biblioteca eran masones.
Los acertantes han sido:








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